3 Tips para que tu relación de pareja funcione

¿Crees que la suerte es un factor importante para que una relación resulte larga, feliz y satisfactoria? Quizás sí, pero no deja de haber otras variables o factores con igual o más peso y que sí podemos controlar.

Existe una tendencia a imaginar que las relaciones de parejas que funcionan cuentan con el factor de la suerte… cuando no es del todo así. El amor a corto plazo no resulta difícil, no requiere de «demasiado amor» ni «demasiado compromiso». Sin embargo, las pasiones iniciales no siempre duran en el tiempo.

Las parejas que mantienen relaciones a largo plazo parecen compartir ciertas cualidades, hábitos y dedicación que hacen que la relación resulte mucho más satisfactoria.

Vamos a ver algunos de esos parámetros en que parecen estar cimentadas las buenas relaciones de pareja.

Una buena comunicación

Aunque nos parezca mentira, una mala o deficiente comunicación dentro de la pareja es el origen de muchos de los problemas que terminan llevándola a su fin. Hablamos de comunicación efectiva. Algo que se distancia considerablemente del monólogo, las críticas o la repetición de lo que uno quiere, necesita o desea.

Más del 60% de los divorcios se producen, sobre todo, por una mala comunicación. El respeto, la comprensión y el tacto a la hora de comunicarse es algo que comparten las parejas que funcionan.

En este sentido, saber expresarse asertivamente, saber escuchar con la actitud correcta y querer comprender al otro 

Reparto equitativo de las responsabilidades

Parece mundano y repetitivo, pero las parejas que no equilibran las obligaciones y los derechos terminan mal. Generalmente uno de ellos termina sintiéndose responsable del otro en unos términos más paternales que románticos.

Cuidar el uno del otro significa exactamente eso: que los dos tengan claras sus obligaciones y su derechos y que ambos los respeten, los agradezcan y los valoren. Es la mejor forma de evitar los resentimientos y las quejas constantes de una relación injusta para alguno de ellos.

Saber estar en desacuerdo

También las parejas que funcionan tienen sus desacuerdos. La convivencia no siempre es un camino de rosas y, si somos nosotros mismos, no vamos a estar siempre de acuerdo en todo con nuestra pareja.

El secreto no está en no tener una opinión diferente, el secreto está en saber cómo argumentar en un desacuerdo. No se defienden eficazmente posturas si uno golpea a traición en una discusión.

Asumir la responsabilidad de nuestros estados emocionales y saber manejarlos, además de respetar la opinión del otro conforman otro de los pilares en los que se basa una relación a largo plazo.