¿Si Messi ganara un Mundial, recibiría un título galáctico?

Hizo 500 goles en 577 partidos. Marcó 402 de zurda, pero también uno de pecho y uno con la mano. Anotó 409 de jugada, pero también 27 de tiro libre.

Al borde de las tres décadas, su fuente de gol no se agota. No hace falta repetir adjetivos calificativos para describir lo que sigue logrando Lionel Messi.

Con sus 500 goles en el Barcelona, 58 en la Selección, 16 en selecciones juveniles, 6 en Barcelona B y 5 en el Barcelona, hace rato es el argentino más goleador: 585 gritos.

Esto lo vuelve un fenómeno, uno que amenaza el reinado de los gigantes históricos. Tanto así que hay que preguntarse ¿si Messi gana un Mundial, recibiría un trofeo galáctico?

Lionel Messi acaba de propinarles otra sonora bofetada a quienes lo discuten. Y los atendió a todos a la vez: a quienes hablaban de declive les ofreció una actuación soberbia. Los que le reclaman liderazgo quedaron en offside ante este joven que comanda a los suyos a su manera, sin gritos ni arengas, sencillamente apareciendo como sólo él sabe y puede en los momentos más complicados: cuando el rival empezaba a enderezar el juego, pidiéndola para encararlos a todos y finalmente apareciendo para resolver el duelo frío como un torero. Messi lo hace solo, sin él Barcelona naufraga, sin duda, sin discusión.

En un Bernabéu que le tiembla -nadie hizo 23 goles en la historia del clásico-, Messi les mandó un mensaje a quienes atribuyen su grandeza al solo hecho de tener un equipo que lo contiene, una estructura que lo arropa, una constelación en la que brillar con luz propia es fácil. Fue el salvador de un Barça en crisis, que se reforzó mal y depende demasiado de su tridente ofensivo.

Los gigantes fueron cayendo, uno a uno, los registros, de Angel Labruna, Hernán Crespo, Gabriel Batistuta, Diego Maradona y Alfredo Di Stéfano, el único que tenía más de 500 (509). Y ahora, está al acecho de los grandes goleadores de todos los tiempos: los portugueses Cristiano Ronaldo (en actividad) y Eusebio, el alemán Gerd Müller, el húngaro Ferenc Puskas, el checo Josef Bican y los brasileños Romario y Pelé. Pelé, nada menos. Nombres y números para el asombro. Con comparaciones -y sin ellas- Messi es todo esto y mucho más. Es único.

Con el triunfo ante Real Madrid recuperó la sonrisa. Se lo vio así en el césped del Santiago Bernabéu, y en el vestuario, donde se sacó una foto con su actriz favorita, Julia Roberts. También se mantuvo activo ayer en la redes sociales. “Fuimos al Bernabéu a ganar para poder seguir luchando por la liga. Queda aún mucho camino, pero nos volvimos con la alegría de haber dado un paso importante”, escribió en su cuenta de Facebook. Y en la noche catalana festejó el cumpleaños 59 de su papá, Jorge. “Feliz cumple Coco!”, publicó en su cuenta de Instagram junto con una foto en la que aparece rodeado de sus nietos y visiblemente emocionado.

Gabriel Batistuta y Hernán Crespo eran los goleadores top de la Selección hasta la aparición de Leo. Y gran parte de sus trayectorias se desarrolló en Europa. Messi ya hizo más goles que ambos en tierras europeas. Entre los dos hicieron 481 (242 Bati y 239 Valdanito). Contando toda la carrera de ambos, convirtieron 680 goles (355 Bati y Crespo, 325). Messi necesita poco menos de 100 (96 para ser exactos) para superarlos en conjunto.

Messi pulverizó también los registros de Carlos Bianchi, quien era el segundo argentino más goleador de la historia, con 434 goles. Y a mediados del año pasado, superó el récord de Alfredo Di Stéfano, quien entre 1945 y 1966, anotó 509 goles (307 en el Real Madrid, 98 en Millonarios, 51 en River,23 en la Selección de España, 14 en Espanyol, 10 en Huracán y 6 en la Selección Argentina). La Saeta Rubia se retiró a los 39 años. ¿Cuántos goles convertirá Messi en el próximo lustro?