Nueva vacuna contra el SIDA ya ha «curado» a 5 pacientes

Científicos españoles pueden haber avanzado en la búsqueda de una vacuna contra el VIH que ayuda a la inmunidad para luchar contra el virus.

La presidenta del estudio Beatriz Mothe cree que la nueva terapia puede ayudar a muchas personas con VIH y, al mismo tiempo reducirá el costo del tratamiento.

El trabajo con los pacientes comenzó desde hace tres años en el Instituto Español para el Estudio del SIDA (IrsiCaixa), Barcelona, ??bajo la dirección de Beatriz Mothe. Los investigadores utilizaron un fármaco desarrollado por el profesor Thomas Hanke, de la Universidad de Oxford en el Reino Unido.

De acuerdo con Science News, 13 voluntarios, cuya infección fue diagnosticada poco antes de la puesta en marcha del estudio, recibieron dos vacunas Hanke.

Después de la vacunación, los voluntarios tuvieron un curso de 3 dosis de romidepsin, un medicamento contra el cáncer, conocido por su capacidad para «suprimir» el VIH en células en las que se «esconde». Al final del curso de la romidepsina, los pacientes dejaron de tomar los medicamentos antirretrovirales (ARV) regulares- terapia tradicional contra el VIH.

Los empleados del Instituto del Estudio del SIDA (IrsiCaixa), Barcelona

Los sujetos fueron examinados con regularidad para determinar cuando su cuerpo bajo la influencia de la vacuna su cuerpo desarrollada una respuesta inmune resistente. Los pacientes recibieron una media de medicamentos antivirales durante 3,2 años.

Después de cuatro semanas, el virus volvió en ocho pacientes, pero el resto obtuvo el control del virus entre 6 y 28 semanas, respectivamente (hoy en día uno de los voluntarios no toma ART desde hace ya 7 meses).

Los científicos indican la necesidad de la realización de estas pruebas y de las pruebas más grandes y bien controlados de la droga.

Aunque los primeros resultados de las pruebas parecen prometedoras, es demasiado pronto para admirarlas. Anteriormente, ya había informes de fármacos que pueden «curar» el VIH, pero el virus volvía.

Fuente: sciencemag