Temer anuncia el mayor programa de privatizaciones en Brasil que incluye Eletrobras

Más de 50 activos estatales de Brasil se pondrán a la venta o su gestión será cedida al sector privado, entre ellos Eletrobras, la mayor empresa eléctrica de Latinoamérica.

El Ejecutivo afirma que su objetivo es devolver la eficiencia a una compañía que acumula una deuda de más de 6.000 millones de euros. El Ministerio de Minas y Energía detalla que en los últimos 15 años, Eletrobras ha absorbido recursos públicos por unos 65.000 millones de euros que “podrían ser invertidos en seguridad, educación y sanidad”.

El Ejecutivo quiere reducir su participación a través de la venta de parte de las acciones de la empresa en Bolsa, como ya hizo en su momento con la minera Vale, una de las mayores exportadoras de hierro del mundo.

La operación deja fuera tanto a la hidroeléctrica Itaipú, que Brasil comparte con Paraguay, como a las plantas nucleares operadas por la compañía, aclararon portavoces del Ministerio de Minas y Energía.

El equipo económico del presidente Michel Temer echará a andar el mayor programa de privatizaciones en el país desde hace dos décadas con el propósito de hacer caja y atenuar el déficit fiscal.

Esto ha sido considerado como un golpe de efecto que agrada a los mercados y enfurece a la oposición de izquierda.

Esto incluye una docena de aeropuertos y la Casa de la Moneda.

“El paquete de Temer es sin duda el mayor desde Cardoso. Incluye aeropuertos, sistemas de saneamiento, el sector eléctrico, cuestiones que contribuirán a cambiar la estructura de la economía en los próximos dos años”, explica Alexandre Galvão, profesor de la escuela de negocios Fundación Don Cabral. Algunos de los activos en venta tienen además una fuerte carga simbólica, como la propia Eletrobras, la joya de la corona de la propuesta, creada en 1956 en pleno auge de la política de desarrollismo estatal del presidente Getúlio Vargas.

La mayor ola privatizadora de las últimas décadas en Brasil se registró durante el primero de los dos mandatos de Fernando Cardoso, presidente entre 1995 y 2003.

Ahora, uno de los objetivos del programa privatizador es precisamente recaudar dinero para aliviar las cuentas del Estado, junto a reactivar, en la medida de lo posible, una economía que, aunque ha dejado de caer, presenta unas expectativas de crecimiento este año de apenas el 0,5%.