¿Quieres un abdomen plano? Sigue estos trucos

Comer despacio, reducir las porciones de comida, ingerir  yogurt, al igual que  reducir el estrés ayudarán a que logres lucir un abdomen plano.

Los nutricionistas recomiendan que para lucir un abdomen plano es importante que mastiques despacio. Al masticar lentamente, además de saborear y disfrutar más del momento de la comida, también estarás educando a tu estómago a comer sólo lo que necesitas.

“Cuando comes rápido llega más tarde a nuestro cerebro el mensaje de saciedad”, aconsejan los nutricionistas.

Si tu ritmo de vida conlleva que comas frente al ordenador sin parar para comer… ¡olvídate! Este hábito puede provocar digestiones pesadas por lo que recomiendan “comer despacio y masticar cada bocado por lo menos 15-30 segundos.

Así se trituran los trozos de comida y las enzimas de la boca comienzan a desdoblar los nutrientes. Además, le da oportunidad al cuerpo de enviarle una señal al cerebro de que el estómago está lleno.

Importante es que chequees  la cantidad de las porciones que pones en el plato. Muchas personas dicen que no pueden comer gluten porque les hincha sin ser celíacos, pero en realidad no es tanto la pasta y el pan los que causan hinchazón abdominal sino la cantidad que se ingiere.

Lo ideal sería comer una ración del tamaño de tu puño, según los expertos.

Porque si tu dieta es alta en carbohidratos que fermentan como pan o pasta ricos en gluten, puedes tener exceso de gas en tu aparato digestivo.

Igualmente aconsejan ingerir alimentos fermentados como los probióticos y prebióticos que favorecen la proliferación de la flora intestinal y te ayudan a lucir una tripa más plana.

Por eso, no pueden faltar en tu refrigeradoa los yogures, la cebolla, la alcachofa y frutas y verduras variadas.

Estudios demuestran que las infusiones de menta son muy eficaces para una digestión favorable. Con el vientre hinchado, facilita que los músculos abdominales se relajen y no es sólo útil para aliviar tus problemas digestivos sino también a nivel intestinal. Añade unas hojas a tu botella de agua o a tus limonadas sin azúcar.

Pero es más importante que acabes con el estrés pues el intestino y el cerebro están conectados mediante el nervio vago, siendo éste una especie de autopista bidireccional por la que las bacterias intestinales pueden causar un efecto devastador en el cerebro si nuestro intestino está alterado.

Si estas estresado, el cuerpo no será capaz de digerir los alimentos de manera correcta,  porque todo el torrente sanguíneo destinado a ayudarte a digerir mejor la comida se dirige a otra parte.

Además de una mala alimentación o unos hábitos perjudiciales, hay otros factores como el estrés o la falta de descanso y de sueño que también influyen a la hora de lucir un vientre plano.

Cuando estás estresadas, tu cuerpo segrega cortisol, la hormona que produce energía y regula el nivel de azúcar en tu sangre.

No olvides que si quieres lucir un abdomen plano, debes apostar  por las verduras diuréticas como las acelgas y los pimientos, el aceite de oliva y el aguacate como efecto saciante.

Son calóricos pero sus grasas monoinsaturadas contribuyen a que pierdas grasa abdominal. Que tampoco falten en tu desayuno cereales integrales, las frutas rojas y las cítricas como pomelo, fresas, frambuesas, limón… y los pescados azules pequeños que controlan las ganas de picoteo y la cantidad de grasa almacenada tras las comidas.

Aleja la sal y el azúcar de la mesa

La sal favorece la retención de líquidos y la acumulación de los mismos en la tripa y el azúcar, además de convertirse en grasa, tiene un alto índice calórico y te hace engordar.

Si mantienes estos alimentos a raya y además comes cada tres o cuatro horas en pequeñas cantidades, aliviarás tu sistema digestivo y llegarás con menos hambre a las ingestas principales.