El nuevo Estadio Nacional, una buena noticia para El Salvador que desde 1976 no tenía inversión en escenarios deportivos

Articulo de opinión por Ricardo Sosa, criminológo y especialista en Seguridad.

El señor presidente Nayib Bukele anunció la semana anterior como parte de resultados exitosos de su gira por Asia, el acuerdo con China de una serie de proyectos de donación sin costo alguno para nuestro país, entre ellos la construcción de un nuevo Estadio Nacional; sin conocer los detalles sobre el proyecto es oportuno brindar una opinión de lo que representa:  buenas noticias para nuestro país, sobre todo en esta área que desde la construcción e inauguración oficial  del Monumental Estadio Cuscatlán en 1976 no hemos contado con otra inversión en este tipo de escenarios.

En la actualidad El Salvador carece de obras modernas para albergar aficionados a deportes, o público en general que brinden la comodidad para los ciudadanos.

El Estadio Cuscatlán tiene parqueos limitados, el Estadio Nacional Mágico González y el Estadio Las Delicias para mencionar del aérea metropolitana carecen de parqueos, no tienen en su diseño y planificación área de parqueos, y es una verdadera aventura asistir a un evento y dejar en una zona segura y adecuada el vehículo con el que traslade. De igual manera presentan problemas de diseño para acústica, por eso resultan  no adecuados, y cuando existen eventos de cualquier tipo presentan limitaciones que afectan a los asistentes. Y qué decir de aspectos como baños con enfoque para mujeres y personas con discapacidad.

La cooperación del gobierno de China se convierte en una gran oportunidad, y es una bendición para nuestro país; El Salvador presenta limitaciones de recursos financieros y una deuda que no permiten invertir en estas grandes obras en beneficio de la población.

Esta oportunidad hay que aprovecharla al máximo y hacer las gestiones para que esa donación pueda ser utilizada de manera eficiente y con agradecimiento, para eso debemos dejar de pensar únicamente en el fútbol y el atletismo por medio de la pista atlética, hay que trascender y hacer las gestiones y solicitud al gobierno de China que incluya otras utilidades como oficinas administrativas para las federaciones deportivas con mayor necesidad de local, espacios para otros deportes donde se pueda aprovechar el espacio, salón de prensa, baños, cuatro camerinos, camerino para árbitros, salones VIP para funcionarios y personalidades, área de comida, salón de usos múltiples, área de centro de monitoreo y vigilancia, salón de la fama de deportistas, una o dos pantallas gigantes 4K o superior, clínica médica, bodega general, área de alto y bajo voltaje con planta eléctrica o sub estación, considerar el que debe existir una plataforma, mecanismo  o tarima especial para eventos culturales, artísticos, conciertos, tomas de posesión de presidentes de la República y otros,  que no afecte la grama, un aspecto vital será el sonido con la acústica y normas adecuadas para eventos como los sugeridos anteriormente.

Y qué decir del parqueo es este motivo el que me hace sugerir que se considere construirlo fuera del gran San Salvador, por que no considerar la zona paracentral u oriental que históricamente han sido olvidadas de grandes obras. Debemos proyectarnos a mediano y largo plazo que contaremos con sistema de transporte masivo y público gratuito  para llegar al nuevo Estadio Nacional. El estacionamiento debe ser muy bien planificado.

Finalmente recomiendo hacer un concurso público a donde la ciudadanía pueda completar el nombre del Estadio Nacional con un “apellido” que nos represente como salvadoreños, y recomiendo un asocio público privado para el mantenimiento de la obra, que nos permita recordar y ser agradecidos con esta donación del gobierno de China.


Ricardo Sosa, criminológo y especialista en Seguridad.