¿Que hay detrás de la entrada y salida de «diplomáticos» taiwaneses al país?

Los taiwaneses habían salido del país tal como dictan los acuerdos entre El Salvador y China Popular, pero en realidad no se fueron; solo salieron durante algún tiempo y han regresado en diversas ocasiones, según informes.

Informes de inteligencia estarían indicando que en las últimas semanas, por lo menos, cuatro ciudadanos de Taiwán han entrando y salen del territorio nacional con pasaportes diplomáticos. pero eso no es todo, también estarían entregando dinero a políticos salvadoreños.

Esta información ha llegado a empresarios chinos en El Salvador, que expresan esto se contrapone a las relaciones que El Salvador abrió con la República Popular de China bajo el principio de una sola China—la continental—.

El Salvador abrió relaciones diplomáticas con la República Popular en agosto de 2018 y cortó de tajo las conexiones que a ese nivel había tenido con Taiwán durante 85 años.

Según lo acordado, los taiwaneses habían salido del país tal como dictan los acuerdos en estas situaciones… pero en realidad no se fueron; solo salieron durante algún tiempo y han regresado en diversas ocasiones.

Un miembro de la comunidad china afincado en el país desde hace muchos años, confirmó a El Salvador Times que tienen informes que señalan que los diplomáticos taiwaneses nunca se fueron del todo de tierras cuscatlecas, a pesar que se cerró la embajada y se cortaron todos los lazos diplomáticos con la isla.

Los datos de los informes de inteligencia (no oficial, porque la embajada no ha dado opinión sobre el tema) indican que los diplomáticos taiwaneses mantienen relaciones con empresarios y políticos salvadoreños a quienes están intentando favorecer económicamente para tenerlos como punta de lanza en caso que el entrante presidente, Nayib Bukele, ceda a las presiones de Estados Unidos y rompa con China para regresar con Taiwán. O para tenerlos como una especie de quinta columna en caso que los lazos diplomáticos persistan con la nación oriental y no con la isla.

—Alguien les ha abierto la puerta en este país a los taiwaneses —me dice el empresario chino que habla a condición de no citar su nombre por temor a represalias.

—¿Hay anuencia del gobierno salvadoreño? La pregunta se queda sin respuesta momentánea durante largos segundos…

—Mire, los taiwaneses han pasado por controles migratorios, no tenemos definido si por vía aérea o por tierra, pero han venido violando la ley porque están usando pasaportes diplomáticos y no documentos ordinarios, como correspondería en este caso —advierte el chino.

—¿Y qué han venido a hacer los taiwaneses, según ustedes —le pregunto mientras la pastosa voz de Juliana Aquino envuelve la tarde con una interesante versión de la canción I will survive.

—Están invirtiendo en carreteras, en el tema de aeropuertos, comercio y fábricas. Lo grave del caso es que no han entrado clandestinamente.

—Pero no es malo invertir en El Salvador…

—Es que su inversión va más allá: están sembrando cheques y efectivo más que todo a políticos.

Al hacer esta presunta revelación el ambiente de la conversación cambia y se torna más perspicaz.

—¿Qué pruebas tienen? —es la pregunta de rigor en estos casos.

—Varios empresarios de nuestro país, al tener conocimiento del idioma, han podido escuchar algunas de las negociaciones entre los taiwaneses y políticos salvadoreños.

—¿Sabe usted que eso que está diciendo es grave?

—Confiamos en los reportes que nos han llegado.

—¿Y quiénes son esos ciudadanos o supuestos ciudadanos taiwaneses?

El chino toma un sorbo de su cerveza Grolsch, revisa su teléfono y lo coloca frente a mí para que tome nota.

Y entonces, en la pantalla del aparato surgen cuatro nombres: Tien ShingHong WeiHsiao Huey y Hong Ta.

Uno de estos taiwaneses, incluso, menciona el informante, está casado con una salvadoreña.

—Nuestra intención no es atacar, sino advertirle a los salvadoreños el riesgo de tener políticos cercanos a estos taiwaneses. Si en el pasado ya les dieron dinero ¿qué más no harán ahora que no tienen relaciones diplomáticas?

El ciudadano chino incluso comenta que los supuestos cheque de Taiwán para políticos salvadoreño no son un mero regalo. “Es un anzuelo; ellos ya están pescando, y no por favores particulares, sino para amarrar a estos salvadoreños porque algo se tienen entre manos”.

Son taiwaneses tranquilos

Dentro de los informes de inteligencia, en el apartado del perfil de las personas que se investiga, siempre aparecen datos sobre su temperamento, aficiones y demás.

En el caso de los cuatro taiwaneses, el chino me comenta que “son personas tranquilas, no andan armadas según sabemos… pero lo que andan haciendo no corresponde a su personalidad, porque a este país hay que respetarlo y ayudarle a combatir la corrupción”, señala.

—En todo combate, incluso el político, hay reglas y principios que deben cumplirse. Y esto de andar repartiendo dinero es golpe bajo —agrega el informante.

Por ahora, estos son los primeros reportes que circulan en la comunidad china y aunque no se menciona si los datos han llegado a la embajada de ese país oriental en El Salvador, lo cierto es que presupone una línea de investigación, o por lo menos de atención, en cuanto a la situación legal de la entrada de personas de Taiwán.

—Yo espero que esta denuncia plantee interrogantes a todos los salvadoreños. Que se pregunten si al abrir relaciones de nuevo con Taiwán Estados Unidos enviará más apoyo a El Salvador. Presionar al país para que corte lazos con China ¿no es acaso una invasión a la soberanía salvadoreña? ¿Por qué Estados Unidos pelea a El Salvador como si fuera propio?

Las palabras del chino suenan similares a las que de manera oficial se emiten en este tema tan espinoso. Y me recuerdan a las que, estando en Beijing, escuché de un alto funcionario de ese país: “Nosotros no exportamos nuestra ideología, y tampoco nos metemos en los problemas políticos de nuestros amigos. Jamás tomaremos a El Salvador como nuestro patio trasero”.

Y mientras sigue sonando la voz de Juliana Aquino recuerdo de quiénes fueron estas últimas palabras: de Qin Gang, en septiembre pasado, en el salón de honor del complejo Diaoyutai.

NOTA: EL SALVADOR TIMES