[Día de la Madre] Ser madre a pesar del luto, los recuerdos y la soledad

El terremoto del 13 de enero de 2001 le arrebató la vida a su único hijo pero su gran amor por él sigue intacto.

La vida de Gloria cambió drasticamente el sábado 13 de enero de 2001 cuando decidió con su esposo Carlos ir de compras al ex HiperEuropa antes del mediodía, su hijo Julio Enrique, no quiso acompañarlos debido a que aún no se había alistado y les dijo:      -¡Vayan ustedes, nos vemos más tarde!, pues llegaría la novia porque iban a salir, ese encuentro con sus padres y su novia nunca llegó.

Gloria y Carlos se salvaron de morir en su casa ese sábado 13 de enero en el terremoto de magnitud 7.7 que azotó El Salvador, el cual duró 45 segundos los cuales bastaron para que un alud de tierra se desprendiera de la Cordillera El Bálsamo, en la colonia Las Colinas, Santa Tecla, La Libertad, matando a aproximadamente 600 de personas y soterrando 1,000 viviendas, Julio Enrique fue una de las víctimas.

Una llamada de la hermana de Gloria les comunicó lo sucedido y ellos corrieron al lugar pero las calles eran instransitables por el caos que se generó. Cuando llegaron al lugar donde estaba su hogar no pudieron entrar todo estaba cubierto de piedras, tierra y lodo, sin embargo guardaban la esperanza que su hijo podría haber sido sacado por la ventana, lo cual no sucedió así. Partes del cuerpo de su hijo fueron halladas cinco días después, a muchos metros de distancia, a penas y lograron reconocerlo, no se les permitía verlo, las autoridades habían sellado ya su caja, y a falta de funerarias disponibles, fue velado en la calle.

 

 

«Cuando llegamos y vimos…las casas se las tragó la tierra. Fue horrible ver los pedazos de gente por todos lados, como los ibamos a reconocer, fue duro ver así a mi hijo. Para mi cada vez que tiembla me da miedo, me pone tensa»

 

El hijo de Gloria cumpliría este junio 40 años y fuera su compañía dice ella, pues su esposo falleció hace seis años, debido a problemas de salud y su avanzada edad, ya que era 17 años mayor que ella, sin embargo tuvieron un matrimonio de 43 años, ella era su segunda esposa.

Gloria recuerda a su hijo como «un joven guapo con una cejas hermosas y muy hábil para las matemáticas, estudiaba y trabajaba de contador», agrega.

Su esposo y ella al perderlo todo anduvieron de posada y recuerda que este le dijo -¿Cómo compro casa otravez Gloria, cómo? pues su edad ya era avanzada. Luego de andar de posada de casa en casa durante un tiempo con sus familiares las autoridades solo les dieron 75 mil colones, lo cual era insuficiente.

«comíamos en cajas de carton, no teníamos nada, mi esposo de eso empeoró su salud».

Ahora Gloria vive sola con sus 12 gatos, eventualmente la llaman sus hermanas y su hijastra le ha prestado una casita donde vivió  su esposo los últimos años. Ella asegura que la fortaleza la adquirido de Dios y que su hijo y esposo la cuidan desde el cielo.

 

 

Periodista: Claudia Montes