El Vaticano analiza la admisión de hombres casados al sacerdocio

La medida fue planteada con la vista puesta en América Latina, ya que es una región donde se ha reducido la cantidad de interesados en ordenarse como curas.

Mientras afronta los escándalos por los abusos sexuales cometidos por sacerdotes y el encubrimiento de las autoridades, la máxima autoridad de la Iglesia católica se prepara para abrir el debate formal en un tema que lleva un largo tabú: la apertura al sacerdocio para los hombres casados.

El papa Francisco ha programado una reunión de obispos sudamericanos a realizarse en 2019 con el foco puesto en la situación de la iglesia en la Amazonia, un vasto territorio cubierto por pocos sacerdotes, para discutir la posible admisión de los hombres casados de “probada virtud“.

El debate está en aumento en Italia ante el estreno del documental “La decisión: sacerdotes y amor”, que retrata a una docena de varones en cuatro países europeos que viven clandestinamente con mujeres o han creado sus propias comunidades religiosas para poder vivir en matrimonio, y piden que la Iglesia revise el tema.

La solicitud, según informa AP, ha sido recibida por Francisco, que ha expresado su compresión por los sacerdotes que tomaron la decisión de abandonar la iglesia para poder casarse.

El ex cura Rosario Mocciaro, líder de Vocatio, una asociación italiana de “sacerdotes casados”, escribió una carta al Papa en la que le pidió la oportunidad de tener una presencia activa en la Iglesia.

Según estimaciones plasmadas en la carta, unos 5.000 varones en el país han abandonado el sacerdocio y un tercio de ellos estaría dispuesto a volver si tuviesen la autorización.

El celibato ha sido parte de la tradición católica desde el siglo XI, aunque no es parte de la doctrina.

El debate, además, está acompañado por otros temas. La apertura a los hombres casados, aún si se aprueba en zonas delimitadas, abriría las discusiones sobre el aporte financiero a las familias de los involucrados, aumentando los costos para la Iglesia. Esta fue una de las razones por las que se impuso el celibato: el Vaticano no quería que los bienes de los sacerdotes sean traspasados a sus herederos.