EUA no aceptará más solicitudes en el programa de refugio de Menores Centroamericanos (CAM) desde esta medianoche

Hoy finaliza el plazo para presentar solicitudes para amparar a niños en este programa de asilo.

El Departamento de Estado ha anunciado que ya no aceptará nuevas solicitudes al programa de Refugio de Menores Centroamericanos (CAM) que huyen de la violencia  después de la media noche de este día, 9 de noviembre.

La decisión de terminar con el programa ya la había anunciado el Gobierno de Donald Trump en agosto y este día se termina la oportunidad para que se puedan ingresar solicitudes para ampararse a un programa que permite a los menores centroamericanos solicitar el asilo en los Estados Unidos, mientras aún viven en el extranjero.

La administración está explorando formas de eliminar las protecciones legales que limitan por cuánto tiempo y bajo qué condiciones se puede mantener a los niños en los centros de detención de inmigrantes, según publicó La Voz de América.

En respuesta a las preguntas sobre los cambios en la política de inmigración centrada en los niños, la Casa Blanca dijo que las agencias pertinentes estaban revisando formas de ayudar a “los profesionales de la aplicación de la ley a hacer su trabajo y mantener el país a salvo”.

Por su parte el canciller de El Salvador, Hugo Martínez dijo “Esto es parte de las nuevas políticas del presidente Trump, no quiero decir que estamos en contra, pero son sus nuevas políticas y hay que respetarlas”. Martínez aclaró no tener el dato exacto cuántas de esas solicitudes para ese programa pertenecen a menores salvadoreños.

No hay que olvidar además que algunos de sus mensajes de Trump sobre niños inmigrantes también reflejan preocupaciones de seguridad. En un discurso en Long Island en julio, Trump comunicó que “menores extranjeros” eran responsables de asesinatos relacionados con pandillas en los Estados Unidos.

“Estos son animales”, externó sobre los miembros de la notoria pandilla centroamericana MS-13.

Además, la administración de Trump quiere evitar que los niños emprendan viajes peligrosos a los Estados Unidos y eliminar el fraude de los programas para jóvenes inmigrantes.

“El Presidente quiere detener los incentivos para que los niños vulnerables vengan aquí ilegalmente”, dijo el fiscal general Jeff Sessions en un discurso en Texas en octubre. En otro discurso el mes pasado, culpó a los “sucios abogados de inmigración” por alentar a los clientes a burlar el proceso.

Algunos defensores de la inmigración ven el enfoque del Presidente en los jóvenes que cruzan la frontera de manera diferente. Los niños son percibidos con simpatía por el público y tienen más protecciones legales que otros inmigrantes, dando a las autoridades menos flexibilidad para deportarlos, dicen.

Es “en interés de la administración pintar a los niños no acompañados como pandilleros y no como solicitantes de asilo que huyen de la violencia y el abuso”, dijo el abogado de la Unión de Libertades Civiles Estadounidense, Michael Tan. “La administración quiere que el público perciba a estos niños como monstruos y no como personas que merecen refugio”.

Política de detención “impracticable”

Trump no es el primer presidente en tratar de tomar medidas enérgicas contra los menores que cruzan la frontera ilegalmente. Obama priorizó la eliminación de jóvenes inmigrantes luego de que el número de menores no acompañados detenidos en la frontera de Estados Unidos y México alcanzara un máximo de 68,000 en 2014, la mayoría de ellos provenientes de Centroamérica devastada por la violencia.

Trump hizo campaña con la promesa de endurecer aún más la aplicación de la ley, diciendo que las políticas de Obama habían fallado. Después de que asumió el cargo a principios de 2017, las aprehensiones de menores no acompañados disminuyeron drásticamente, a un mínimo de más de 990 en abril, desde más de 4.400 en enero.

Pero el número de arrestos ha comenzado a aumentar nuevamente, con casi 3,000 menores no acompañados atrapados en agosto, según datos del gobierno.

Uno de los objetivos de la administración es un acuerdo legal que data de 1997 que prohíbe al gobierno retener a niños inmigrantes durante largos períodos.

El llamado Acuerdo de Flores abordó lo que los defensores dijeron que eran condiciones duras para los niños recluidos en centros de detención de inmigrantes. Para resolver una demanda colectiva, el gobierno acordó liberar a los menores rápidamente a parientes adultos o programas de cuidado infantil con licencia, o ponerlos en el entorno “menos restrictivo” posible si no hubiera otras opciones disponibles.

Enfrentado al aumento de cruces ilegales en 2014, el gobierno de Obama luchó amplias interpretaciones legales del acuerdo en los tribunales para facilitar la detención de las familias. La Casa Blanca de Trump ahora quiere eliminarlo por completo.

Una nota interna fechada el 8 de septiembre escrita por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y revisada por Reuters decía que el acuerdo legal de dos décadas de antigüedad era “impracticable” y presentaba cuatro opciones para combatirlo o terminarlo. Entre ellos: el DHS podría pedirle a un tribunal federal que disuelva el Acuerdo de Flores, una medida que, según reconoció, podría resultar difícil debido a decisiones anteriores que han reforzado el acuerdo.

Un vocero del DHS dijo que la agencia no haría comentarios sobre “documentos internos de trabajo”.