Supervivientes cuentan el horror vivido dentro de «camión de la muerte» en Texas

Diez indocumentados fallecieron, siete de ellos mexicanos y un guatemalteco cuando viajaban en un tráiler sin aire acondicionado.

Aproximadamente 39 indocumentados se subieron a un tráiler en la zona de El Paso, Texas, luego de cruzar desde México. Con el paso de los minutos, el calor en esta época del año y la falta de aire dentro del vehículo comenzaron a hacer mella en los indocumentados, quienes se turnaban para respirar por el único orificio existente.

A medida que pasaban los minutos, los kilómetros que recorría el vehículo de carga se hacían más largos para los inmigrantes, que se turnaban para respirar por el único orificio disponible. «La gente comenzó a golpear las paredes para alertar al conductor, pero nunca paró», relató uno de los supervivientes, según documentos judiciales citados por el diario español El País.

Un poco más de dos horas después de iniciado el viaje, el conductor paró repentinamente y abrió la compuerta. Para ocho de los ocupantes fue demasiado tarde porque fallecieron víctimas de asfixia. Dos más murieron en el camino a hospitales y al menos 29 fueron hospitalizados con síntomas de asfixia y deshidratación. De los diez muertos, siete eran mexicanos, según la Secretaría de Relaciones Exteriores de ese país.

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El camión fue encontrado en el estacionamiento de un supermercado WalMart en la ciudad de San Antonio, a unos 260 kilómetros de la frontera con México. Uno de los ocupantes se acercó a un empleado para pedirle agua. El trabajador llamó a la Policía.

El conductor fue detenido posteriormente e identificado como James Matthew Bradley Jr., de 60 años, originario de Florida. El lunes compareció ante un tribunal. De ser encontrado culpable podría ser sentenciado a pena de muerte o cadena perpetua. «Los cuerpos estaban inertes sobre el suelo como si fueran carne», declaró ante la Policía de San Antonio. Bradley negó conocer que dentro del vehículo viajaban inmigrantes.

Otro de los supervivientes contó que abordó el camión el sábado en la mañana y calcula que ya habían al menos 70 personas en el interior. La policía aseguró que las cámaras de vigilancia captaron a varias camionetas todoterreno que se llevaron a varios de los inmigrantes.

Este testigo sostuvo que a los grupos de inmigrantes que iban llegando les asignaron colores diferentes, de tal forma que los traficantes de personas pudieran identificarlos. Bradley, según la víctima, les aseguró que el vehículo tenía refrigeración y que no había nada de que preocuparse.

Los testimonios indican que algunos de los inmigrantes pagaron entre 3 mil 300 y 6 mil dólares para ser llevados desde la frontera a diferentes destinos en territorio estadounidense.

La investigación fue retomada por el Departamento de Seguridad Nacional. El titular de Seguridad Nacional, John Kelly, aseguró que el gobierno de Estados Unidos trabaja junto con los de México y Centroamérica para contrarrestar a las redes de traficantes de personas.

Kelly aprovechó para recordar que uno de los proyectos para detener los cruces ilegales es el muro fronterizo, cuyo financiamiento está detenido por el Congreso.

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