Elecciones a la Asamblea Constituyente en Venezuela se celebrarán el 30 de julio

Es considerado como un fraude constitucional y que esconde el propósito de disolver los poderes del Estado que ahora le son adversos al Ejecutivo, como la Asamblea Nacional y la Fiscalía General de la República.

Contra viento y marea, Nicolás Maduro llevará adelante la Asamblea Constituyente. La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, Tibisay Lucena, anunció que las elecciones para diputados de la Asamblea Constituyente, que el Gobierno de Maduro promueve, se celebrarán el próximo 30 de julio.

El pasado 1 de mayo Maduro convocó a una Asamblea Nacional Constituyente como un último mecanismo de «diálogo nacional» frente a la grave crisis socioeconómica y de gobernabilidad que atraviesa el país.

No obstante, el llamamiento surtió un efecto contrario y una posible reescritura de la Constitución es una amenaza que incentiva las protestas con que la oposición asedia al Gobierno desde hace 66 días, reportó el diario español El País.

Como un  «fraude constitucional», ha sido considerada esta propuesta por el gobernador del  Estado de Miranda, Henrique Capriles Radonski, así como otros voceros de la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD).

Aseguran que la iniciativa del Gobierno prolonga el autogolpe de Estado que denuncian desde el pasado 30 de marzo y que escondería el propósito de disolver los poderes del Estado que hoy le son adversos al Ejecutivo, como la Asamblea Nacional y la Fiscalía General de la República.

La Constituyente también ha expuesto por primera vez serias disidencias en el seno del chavismo, donde la renuencia de Maduro de someter su convocatoria a referendo ha sentado mal entre connotados dirigentes históricos.

El propio Maduro definió las condiciones de los comicios de acuerdo a un diseño que procura compensar todas las opciones de perder que lleva el Gobierno en un evento electoral, según a las encuestas. Así, se prohibió que los candidatos a diputados se postularan a nombre de partidos políticos, se buscó dar un mayor peso relativo a las circunscripciones rurales donde el chavismo todavía es fuerte, y se dividió el voto entre un «ámbito territorial» la representación tradicional por circuitos regionales y un «ámbito sectorial» el voto por representantes de gremios y corporaciones, dominadas por el oficialismo.