General Motors y United Airlines se van Venezuela

Las dos multinacionales dejan de trabajar en el mercado local por las políticas adversas a la inversión extranjera

General Motors y United Airlines han informado que ya abandonarán Venezuela y  dejarán de trabajar por distintos motivos, que no se pueden desvincular, sin embargo, del desplome generalizado del país sudamericano y de unas reglas que pretender reinventar la manera de hacer negocios en las economías modernas.

General Motors, que tenía 69 años en el país, anunció el viernes que “cesaba definitivamente” sus operaciones en Venezuela. Esta decisión llega luego de que en abril el Tribunal Supremo de Justicia anunciara el embargo de sus bienes, como respuesta a una demanda que introdujo hace 17 años un franquiciado del estado de Zulia (noroccidente del país), cesado, según el fabricante estadounidense, por mal desempeño.

General Motors ha tomado esta medida, que significa el despido de 2,678 trabajadores, y afecta a 79 sucursales en todo el país y a sus proveedores, que representan más del 55% de la industria nacional de autopartes, porque la Sala Constitucional le ha negado un recurso de avocamiento, es decir, cuando se solicita que el juicio sea sustraído de su tribunal competente.

“A pesar de las numerosas peticiones de General Motors para reunirse con las autoridades venezolanas, discutir la situación y encontrar una solución, la empresa no recibió ninguna respuesta afirmativa”, afirmó la compañía en un comunicado de prensa.

“La compañía ratifica que ejercerá vigorosamente todas las acciones legales a su alcance dentro y fuera de Venezuela, en busca del resarcimiento de todos los daños injustamente originados en su contra”, finalizaron.

Según las cifras de la Cámara Automotriz de Venezuela en 2006, cuando el fallecido presidente Hugo Chávez anunció el viraje al socialismo del proceso bolivariano, General Motors fabricaba 68.147 coches y era la líder de todas las marcas que ensamblaban en el país.

En cambio, en diciembre de 2016,  no produjo un solo vehículo. La debacle de General Motors es la prueba de un sector que apenas trabaja. Hace diez años Venezuela armaba 171,715 automóviles. En 2016 todas las automotrices entregaron a los concesionarios 2,849 coches para la venta.

Esta escasa producción se explica en parte por el naufragio de control cambiario vigente en Venezuela desde febrero de 2003. Las compañías automotrices solicitaban al gobierno las divisas para importar las partes que necesitaban para armar los vehículos.

Además el gobierno de Maduro decidió no entregar más divisas para la empresa privada, con la caída de los precios del petróleo y la urgencia de cumplir con sus acreedores, y diferir el pago de la deuda que mantenía con las compañías transnacionales, que aspiraban a convertir en dólares sus ingresos en la moneda local, el bolívar.

Para evitar acumular más pérdidas General Motors decidió cerrar su planta principal de Valencia, en el centro industrial del país, pero United Airlines, y casi todas las compañías aéreas extranjeras, dejaron de vender asientos en bolívares.

Por su parte la aerolínea estadounidense anunció, este sábado, que a partir del 1 de julio volaría por última vez entre Houston y Caracas. Del país ya se marcharon Alitalia, Lufthansa, Latam, Aeroméxico, Air Canadá y Gol. Iberia, Air Europa, American Airlines y Aerolíneas Argentinas han reducido sus frecuencias y el tamaño de los aviones que llegan a Maiquetía, la terminal más importante.