Trump presionó a exdirector del FBI para dejar “pasar” investigación sobre asesor

Crece el escándalo por contactos con Rusia.

Los problemas continúan acumulándose en torno al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, relacionados con el manejo de la influencia de Rusia en su campaña y personajes cercanos a su equipo de trabajo.

La situación comenzó a complicarse para el mandatario estadounidense, luego de que repentinamente anunció el despido del director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), James Comey, ante la posibilidad de que lo estuviera investigando.

Nuevas revelaciones aseguran este miércoles sostienen que Trump presionó a Comey, antes de su despido, para que “dejara pasar” la investigación a su exasesor de seguridad Michael Flynn, quien mintió sobre sus reuniones con el embajador ruso en Washington. Cuando la evidencia salió a la luz, Flynn tuvo que renunciar.

La noticia publicada por The Washington Post y otros medios estadounidenses sostienen que Comey tomó notas de una reunión con Trump, en febrero pasado, que fueron corroboradas por otros colaboradores, en las que textualmente habría dicho: “Espero que puedas dejar pasar esto”. El presidente habría pedido hablar en privado con Comey, por lo que el resto de participantes, colaboradores del entonces director del FBI, salieron de la habitación.

Luego de despedir a Comey, Trump lo amenazó para que se abstuviera de filtrar información a la prensa, ya que podría haber grabaciones de las conversaciones que mantuvieron.

El lunes pasado, se conoció que Trump habría revelado información clasificada al canciller ruso, Serguei Lavrov, durante una reunión en la Casa Blanca.

Desde la campaña presidencial, la administración del entonces presidente Barack Obama afirmó que había mucha evidencia de injerencia rusa para influir en el desarrollo de las elecciones en beneficio de Trump.

Servidores de correo electrónico de la campaña de Hillary Clinton, candidata demócrata, y del Comité Nacional Demócrata fueron hackeados por piratas informáticos rusos.

Desde el gobierno del presidente Vladimir Putin siempre se negó cualquier injerencia, pero la evidencia ha ido creciendo a medida que los hechos han ido apareciendo. La investigación ya se encuentra en el Congreso estadounidense.