“De esta parada se acaban de levantar a un joven los pandilleros” el peligro en las paradas de San Salvador

EL SALVADOR.- Pedro (nombre ficticio para proteger su identidad) iba camino a su casa como todos los días cuando llegó a la parada donde aborda el bus para el occidente del país.

Era martes y el reloj marcaba las 4: 00 de la tarde cuando cansado esperaba el bus en una parada sobre la Alameda Manuel Enrique Araujo cerca del Estado Mayor cuando de repente notó una acción extraña por parte de un vigilante que laboraba frente a dicha parada.

Según narró a Diario Libre SV ese día vivió una experiencia muy desesperante y angustiante la cual sobrevivió por «milagro de Dios».

Según Pedro es común que en esta parada siempre hubiera carga vehicular pero este día fue la excepción pues no había tráfico. Él se quedó en el punto de espera de buses pero transcurrieron varios minutos y el bus no pasaba. Fue  entonces cuando llegó Mario, (nombre ficticio) otro joven que también esperaba el bus hacia el occidente pero él se fue cerca de un barandal y de pronto un vigilante cercano, lo llamó disimuladamente.

Según supo Pedro el vigilante le preguntó a Mario si esperaba el bus. A lo que el joven contestó que sí.

“Deberías de abordarlo más abajo o en otro lado, porque allí enfrente están los pandilleros y de aquí acaban de raptar a un joven que espera el bus” le dijo.

Mario con una voz titubeante le respondió, gracias le agradezco mucho, mientras que Pedro permaneció en el lugar y vio como Mario caminaba ligerante.

“Yo presentí que algo raro pasaba y sentí como que el vigilante con la miraba me quería decir que me acercara yo me acerqué y me dijo lo mismo” cuenta Pedro.

En ese momento pedro dice que comenzó a caminar rápidamente hacia un semáforo cercano, donde siempre estaba una señorita vendiendo pan. Pensó que al llegar cerca de ella se sentiría más seguro; sin embargo cuando estaba cerca escuchó que la joven hablaba por teléfono.

“Ella también colaboraba con los pandilleros porque les estaba informando de todos los movimientos que se originaban en el lugar, les decía “si aquí acaba de pasar” refiriéndose a Mario que había pasado antes de él, cuenta Pedro.

En ese momento Pedro dice que se sintió más angustiado y no encontró que más hacer, pues si se regresaba corría peligro y si continuaba también pues la mujer les había dicho a los pandilleros que ya estaban más abajo.

A todo esto, “Mario apresuró más el paso, pero de repente volvió a ver atrás y ya iba un delincuente siguiéndolo” recuerda Pedro.

Mario comenzó a correr y se metió a un establecimiento cercano donde había presencia de policías y allí estuvo por varios minutos y hasta que ya el peligro había pasado salió a abordar el bus en otro punto.

Por su parte Pedro cuenta que en un momento de desesperación vio asomar un bus y se subió rápidamente. Posteriormente, en otra parada Mario muy nervioso y consternado tras lo ocurrido se subió en el mismo bus y compartieron la experiencia que ambos habían pasado dando gracias a Dios pues no fueron víctimas de los pandilleros de ese lugar.

Días más tarde otro joven que también aborda el mismo bus le comentó a Pedro que cuando él pasó por la zona ya estaba una patrulla policial en el lugar donde habían secuestrado al joven, por lo que esperan que también  haya sido liberado de los criminales.