Los elefantes del Alianza de Fito Zelaya fueron humillados en la final de fútbol mayor

Desconocido. El Alianza no llegó a la cita. El elefante terminó aplastado por los tecleños. Por segundo torneo consecutivo, los que sí saben tocar las teclas son los del Santa. El «como no te voy a querer», hoy no fue.

No valieron los nombres, esos que juegan en la selecta nacional. Ni Larín, ni Cerén, ni el Fito. Nada. Cero equipo, fracaso de individualidades, fracaso de equipo. Aquí no pesa el árbitro, quien permitió el espectáculo a pesar que algunos jugadores merecieron la roja.

Santa Tecla fue equipo, equilibrado, tranquilo y punzante, el 4 a 0 lo dice todo. Humillación blanca.

El duelo de técnicos fue fácil. Mientras el del Santa Tecla vivía segundo a segundo el partido, intenso, con pasión, el del Alianza parecía modelo de una marca de ropa. Solo posaba. Posaba y posaba, más pendiente de las cámaras que de su equipo que jugaba displicente.

Alianza no portó la camisa blanca, sino una gris. Su actuación no fue la del equipo de todo el torneo, hoy fue desdibujado, sin brillo, sin alma. Solo la afición alba dio todo, copó el estadio, gritó con orgullo, incluso, cantó el himno nacional cambiando su letra y gritando a todo pulmón ¡Alianza!

Perder dos torneos al hilo, indica que el odio aliancista ya no es solo contra el Fas o contra el Aguila. Sus verdugos ahora son los tecleños.

Lo único cierto es que Santa Tecla merece respeto, por fútbol, por equipo. Santa Tecla campeón… mientras, desinstalan tarima en el Salvador del Mundo y la trasladan al Paseo El Carmen.

Sí, duele perder así, pero no le duele al equipo, le duele a la afición. Humillada, paliza, merecida.