Tokio ha elevó al máximo su nivel de alerta frente a la pandemia de coronavirus tras constatar por primera vez más de 500 casos de COVID-19 en un solo día, en un repunte de contagios que también se extiende a otras zonas del país y que ha llevado al gobierno de Yoshihide Suga a estudiar nuevas restricciones.

El primer ministro Suga ha admitido que Japón está en “máxima alerta”. El país asiático superó el martes los 2.000 positivos diarios (2.201) y el mandatario ha encargado a los ministros responsables de vigilar la pandemia que tomen medidas, al tiempo que ha exhortado a los ciudadanos a usar mascarillas dentro de los restaurantes en la medida de lo posible.

Tokio, uno de los principales epicentros de los contagios, ha contabilizado este jueves 534 nuevos casos, por encima del récord notificado el miércoles, cuando dio cuenta de 493. Las autoridades locales han elevado formalmente la alerta al nivel cuatro, el máximo, que implica asumir que el virus “se está extendiendo”.

La gobernadora, Yuriko Koike, ha exhortado a la población a llevar mascarillas y también a reducir las celebraciones de fin de año, pero no ha recomendado un cierre de negocios. Tampoco se esperan medidas de confinamiento, para las que serían necesarias nuevas bases legales.

En el caso de Tokio, la persistencia de la pandemia deja en el aire la situación en la que se encontrará de cara a los Juegos Olímpicos, que debían celebrarse este año pero fueron aplazados para el 2021. El presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, y el comité organizador local han abogado por seguir adelante con el calendario previsto.

Esta tercera ola de coronavirus en Japón sucede a las que tuvieron lugar entre abril y mayo durante la primera fase de expansión de contagios por todo el territorio, y a una segunda registrada en agosto con un número mayor de infectados pero menor en cuanto a fallecimientos.

El presidente de la Asociación de Médicos de Japón, Toshio Nakagawa, instó a la población a que evite viajes innecesarios durante el fin de semana y el festivo del lunes.

“No se debe ir a zonas donde hay un alto nivel de contagios”, afirmó Nakagawa en una conferencia de prensa.

También resaltó que, a diferencia de la primera y la segunda ola, la actual incluye a muchas personas de mediana edad. Las principales víctimas de la primera ola fueron de avanzada edad, y en la segunda jóvenes en su mayoría.

“La gente de mediana edad puede tener algunas enfermedades crónicas, y por eso es preocupante”, insistió.

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